Strokes Gained en golf: la métrica que define las apuestas modernas

Golfista profesional ejecutando un putt preciso sobre green con textura perfecta y sombras largas

Sam Burns firmó un 65 en la segunda ronda de Oakmont 2025. No es solo una cifra buena: es la mejor ronda individual frente al field que se ha registrado en un major desde el 63 de Brooks Koepka en el PGA Championship 2019. Burns estuvo 9,78 golpes por debajo de la media del campo en una sola jornada. En Oakmont. En el US Open. Un desempeño así no lo captan las estadísticas tradicionales. Lo captan los Strokes Gained.

Llevo años usando SG como brújula principal cuando analizo majors y aún me encuentro con apostantes serios que miran greens-in-regulation, fairways hit y putts por ronda como si estuviéramos en 2008. No es que esas métricas estén mal. Es que comparan manzanas con peras cuando lo importante es cuántos golpes ganas o pierdes respecto a un benchmark objetivo desde cada posición del campo. Y eso — exactamente eso — es lo que te dice dónde está el valor en el mercado.

En esta guía voy a desarmar los Strokes Gained pieza a pieza. De dónde salió el concepto, por qué Mark Broadie lo construyó de la forma en que lo hizo, qué mide cada una de las cuatro categorías, cómo se lee aplicado a Oakmont y a Shinnecock Hills, y qué te dicen realmente los números de Rahm y Burns en el US Open más reciente. Sin fórmulas que necesiten una pizarra. Con ejemplos que puedas seguir mentalmente mientras analizas tu próximo major.

Si todavía estás decidiendo a qué nombres apostar basándote solo en palmarés y últimas posiciones, esta lectura te va a cambiar la forma de leer a los favoritos de cada edición. Avisado quedas.

Cargando...

Índice de contenidos
  1. Mark Broadie y el origen de una métrica que cambió el golf
  2. Las cuatro categorías de Strokes Gained y qué mide cada una
  3. Strokes Gained aplicado al US Open: para qué sirve de verdad
  4. Caso Burns Oakmont 2025: nueve golpes por encima del field
  5. Caso Rahm Oakmont 2025: cuando el putt tumba todo lo demás
  6. Strokes Gained frente a las estadísticas tradicionales
  7. Preguntas frecuentes

Mark Broadie y el origen de una métrica que cambió el golf

Mark Broadie no era jugador profesional. Era — y sigue siendo — profesor de finanzas en la Columbia Business School de Nueva York. Un señor que se dedicaba a modelar decisiones bajo incertidumbre en mercados financieros y que, en paralelo, jugaba al golf como aficionado obsesivo. De esa intersección salió algo que transformó por completo cómo entendemos el rendimiento en este deporte.

La historia oficial es que Broadie empezó en los primeros años 2000 preguntándose algo muy simple. Si un jugador embocaba un putt de 6 metros, ¿había jugado bien o regular? Las métricas de la época no podían responder esa pregunta. Putts por ronda te decía cuántas veces había pateado, no cómo de bueno había sido cada patada. Greens-in-regulation te decía si había llegado al green en los golpes reglamentarios, pero no desde qué distancia ni con qué dificultad residual. Faltaba un benchmark objetivo: cuántos golpes necesita un jugador promedio del Tour para acabar un hoyo desde una posición concreta.

Broadie tomó millones de golpes registrados por el sistema ShotLink del PGA Tour — el sistema que desde 2003 registra cada golpe con coordenadas exactas — y construyó tablas de «golpes esperados» desde cualquier distancia y lie. Desde fairway a 150 metros, el jugador promedio del Tour necesita X golpes para terminar el hoyo. Desde rough a la misma distancia, necesita X más un poco. Desde el búnker a 30 metros, otra X. Desde el green a 3 metros, otra X más pequeña.

Con esas tablas, cada golpe de cada jugador tiene un resultado medible en una métrica común: cuántos golpes esperados has ahorrado (o perdido) respecto al benchmark. Si Scheffler emboca un putt de 6 metros, gana 0,81 Strokes Gained Putting en ese golpe — porque el jugador promedio del Tour emboca ese putt solo el 19% de las veces. Si lo falla dejándolo a 30 centímetros, pierde una pequeña cantidad porque estadísticamente debería haber embocado. Cada golpe del torneo convertible en un número. Eso es la revolución.

El PGA Tour adoptó oficialmente Strokes Gained Putting como estadística pública en 2011. En 2014 añadió Strokes Gained Off the Tee, Approach the Green y Around the Green. Hoy todas las estadísticas serias de rendimiento individual se construyen sobre esta base. Broadie publicó en 2014 «Every Shot Counts», el libro que hizo accesible el método al público general y que sigue siendo el texto de referencia obligatoria si uno quiere entender de dónde salen los números.

¿Por qué importa esto a quien apuesta? Porque si tu análisis para el US Open 2026 se basa en mirar quiénes han ganado torneos recientemente, vas a estar mirando un subconjunto minúsculo y ruidoso de información. Hay jugadores que llevan seis meses ganando Strokes Gained Approach a un ritmo brutal y que aún no han cerrado un torneo por razones de putt puntual. Y hay jugadores que han ganado dos torneos por rachas de un solo aspecto del juego que no es sostenible. SG te da la foto real del rendimiento. Lo demás es consecuencia con mucha varianza.

Broadie lo dejó claro desde el principio: no es una métrica de predicción pura, es una descripción del pasado reciente. Pero en un deporte con la varianza brutal que tiene el golf, contar lo pasado con precisión es la mejor aproximación que tenemos a predecir el futuro. Y es infinitamente mejor que cualquier métrica anterior a 2011.

Las cuatro categorías de Strokes Gained y qué mide cada una

La primera vez que vi un desglose completo de SG en la hoja de un jugador pensé que estaba mirando el cuadro de mandos de un avión. Demasiadas siglas, demasiados signos, demasiados decimales. En realidad son solo cuatro categorías y la suma de las cuatro equivale al rendimiento total respecto al field. Te las voy a explicar en el orden en que se pisan los golpes en un hoyo: tee, aproximación, juego corto, putt.

Strokes Gained Off the Tee. Mide los golpes que ganas o pierdes respecto al jugador promedio desde el tee en hoyos par 4 y par 5. No en pares 3 — esos cuentan como approach. SG OTT captura lo que los comentaristas llaman «driving»: distancia combinada con precisión. Un jugador puede perder bolas en calles estrechas como Oakmont y tener SG OTT muy negativo a pesar de pegar lejos. O puede pegar 20 metros menos que otros y ganar golpes porque nunca está en el rough. En Oakmont 2025 el rough castigó a quien no encontraba calle: el SG OTT era una barrera de entrada para estar en contienda.

Strokes Gained Approach the Green. Probablemente la categoría más valiosa para apostar a un major. Mide los golpes desde fuera de 27 metros del green, excluyendo el tee-shot de par 4 y par 5. Básicamente: tiros de hierro largo, medio y corto hacia el banderín. Un jugador que deja la bola a 4 metros del palo desde 160 metros está ganando SG Approach por encima del promedio; uno que deja a 20 metros desde la misma distancia, lo está perdiendo. En US Opens con greens elevados y recortados, SG Approach es la métrica que mejor correlaciona con top 10 final. Memorizar eso te ayuda más que memorizar palmarés.

Strokes Gained Around the Green. Mide el juego corto: todo golpe dentro de 27 metros del green pero no desde el green. Chips, pitches, búnker alrededor del green, flops. Esta es la categoría donde los jugadores creativos se separan de los técnicos puros. En Oakmont, con greens a 15 en el Stimpmeter frente a los 12 o 13 habituales del Tour, un chip que aterrice un metro más allá de lo calculado termina 8 metros pasado el hoyo. SG ARG puntúa con precisión ese matiz.

Strokes Gained Putting. La más famosa y la que más suele sorprender. Mide el rendimiento con el putter respecto al jugador promedio desde cada distancia específica. Un putt de 2 metros tiene un valor esperado fijo basado en la tasa histórica de acierto del Tour; si lo embocas, ganas la fracción que te toque, si lo fallas, la pierdes. Oakmont y Shinnecock son greens donde esta categoría decide torneos. En la tercera ronda de Oakmont 2025, Rahm perdió más de 1,3 golpes con el putt mientras ganaba 1,63 con los hierros. Un negativo que se come un positivo: el torneo se le fue por los greens.

La suma de las cuatro da SG Total: el rendimiento completo respecto al field. Y hay una estadística derivada que vas a ver mucho, SG Tee to Green, que es la suma de OTT + Approach + ARG, es decir, todo lo que no es putt. Es útil porque separa el juego largo (más consistente de torneo a torneo) del corto de green (más volátil por calentamiento y condiciones del day).

Una advertencia importante: no uses los números absolutos de un solo torneo para comparar jugadores. Los SG son relativos al field de ese torneo concreto. Un SG Approach de +1,8 en un field mediocre del PGA Tour regular no vale lo mismo que un +1,8 en el field selecto de un major. Los analistas serios usan medias de las últimas 20, 36 o 50 rondas ajustadas por dificultad del field para suavizar el ruido. Si miras un solo número aislado sin contexto, estás confundiendo foto fija con tendencia.

Strokes Gained aplicado al US Open: para qué sirve de verdad

Te voy a contar cómo se traduce todo lo anterior a una decisión concreta de apuesta. No voy a vender que los SG son un oráculo — no lo son, el golf tiene más varianza que la mayoría de deportes y eso lo sufre cualquier modelo cuantitativo. Pero combinados con contexto, son la mejor herramienta disponible para decidir si una cuota vale lo que cobra.

El US Open tiene un perfil muy específico. Campos largos, rough denso, greens rapidísimos, hoyos con márgenes de error mínimos. Los setups penalizan errores tee a green y premian una precisión quirúrgica en aproximaciones. Eso orienta qué categorías SG pesan más cuando analizas candidatos. Históricamente, SG Approach y SG Tee to Green explican más variación de resultado final en US Opens que en cualquier otro major. SG Putting importa, claro, pero menos que en The Masters, donde los greens de Augusta dan más oportunidades de embocar distancias largas.

Mi método básico cuando preparo un major. Primero, saco las medias SG por categoría de los últimos 36 torneos oficiales de cada candidato que me interesa. Segundo, comparo esas medias con el perfil histórico del campo anfitrión — qué jugadores han rendido bien allí en ediciones pasadas, qué categorías dominan. Tercero, ajusto por forma reciente: las últimas 8 rondas pesan más que las 36 en el peso global porque la varianza individual decae con el tiempo. Cuarto — y aquí está la diferencia — comparo mi ranking de jugadores con el ranking implícito del mercado. Donde hay discrepancia grande, ahí miro con lupa.

Un ejemplo. Si mis números dicen que un jugador es séptimo mejor candidato por SG ajustado, y el mercado le da la décima cuota más corta, no hay señal de apuesta clara — mi estimación y la del mercado están razonablemente alineadas. Pero si mis números lo ponen séptimo y el mercado le da la vigésima cuota más corta, ahí tengo una discrepancia real que justifica profundizar. Puede ser que el mercado sepa algo que yo no sé — una lesión, un tema personal, algo que mi modelo no captura — o puede ser que simplemente no haya pricing eficiente sobre ese nombre.

Este método no te garantiza ganar. Te garantiza que cuando apuestes lo harás por razones cuantificables y no por corazonadas. Y a largo plazo, esa diferencia compuesta se nota.

Hay una frase de Jon Rahm tras la tercera ronda de Oakmont 2025 que resume algo importante. «No metí un solo putt. He jugado bien desde el tee, bien con los hierros, pero no puedes ganar en Oakmont si fallas los putts que tienes que meter». Eso es SG traducido al castellano de jugador: tener SG OTT y SG Approach positivos puede no bastar si SG Putting se hunde. Los jugadores lo saben. Los mercados lo saben. Tú también debes saberlo cuando apuestes en majors donde la lotería del putt corta torneos.

Hay una limitación seria de SG que conviene asumir desde el principio: no capta bien las condiciones concretas de un día de torneo. Si un jugador promedió SG Approach +1,2 en los últimos seis meses pero el jueves llueve a cántaros y hace viento de 40 km/h, los números históricos no te dicen cómo va a jugar ese día. Esa varianza meteorológica es uno de los motivos por los que SG es más útil para outrights y top-finishes que para head-to-heads por ronda concreta, donde las condiciones puntuales pesan tanto o más que la habilidad media.

Caso Burns Oakmont 2025: nueve golpes por encima del field

Segunda ronda de Oakmont 2025. Sam Burns firma 65 golpes cuando la media del field esa jornada es 74,78. La diferencia — 9,78 golpes por debajo del promedio del campo en una sola ronda — es el mayor SG ronda única en un major desde 2019. Lo que hace que esta ronda sea material de análisis para cualquiera que quiera entender Strokes Gained aplicado al US Open.

Lo que pasó por dentro, traducido a SG por categorías, fue una combinación rara. Burns no ganó el torneo — acabó muy lejos del podio — pero esa ronda individual te dice algo importante sobre el juego en condiciones extremas. Los números ShotLink mostraron que ganó SG en las cuatro categorías ese día, no solo en una. OTT positivo porque encontraba calles estrechas. Approach positivo porque dejaba hierros cerca del palo. ARG positivo porque cuando fallaba green, salvaba con chip o búnker. Y Putting positivo porque embocaba cada vez que tenía que embocar.

Esto es lo que SG captura que las estadísticas tradicionales no ven. Ganar Fairways, Greens in Regulation y Putts por ronda te habría dado una foto parcial y te habría dicho «jugó bien». Los SG te dicen cómo de bien jugó comparado con un benchmark objetivo, y en qué aspectos concretos. En este caso, fue un desempeño integral con fuerza en las cuatro fases del juego.

¿Por qué no ganó el torneo si su segunda ronda fue tan brutal? Porque en las otras tres rondas los SG fueron más modestos. El golf mide desempeños sostenidos en cuatro días, no picos aislados. Y aquí está la segunda lección para quien apuesta: SG de una sola ronda es ruido. SG agregados de 8-20 rondas consecutivas son señal. El jugador que necesitas encontrar es el que tiene SG Total alto y relativamente estable — no el que tuvo un 65 memorable un jueves.

Esta distinción entre ruido y señal explica por qué los apostantes que siguen mercados de «first round leader» o de «lowest score Thursday» tienen márgenes muy distintos que los que apuestan a outright o a top 10. La varianza de una ronda puede llevarse por delante a cualquier modelo. La varianza de cuatro rondas la absorbe mejor, pero sigue siendo alta. La varianza de 36 rondas empieza a parecerse a algo predictivo.

Un dato contextual que ayuda a dimensionar el 65 de Burns. Oakmont 2025 se preparó con par 70 y 7.372 yardas, 200 búnkeres, greens a 15 en el Stimpmeter frente a los 12-13 habituales en el Tour, y un slope que en versiones agresivas del setup alcanza 155 con promedio de resultados 77,5. En un campo así, firmar 65 es como sacar un sobresaliente en un examen donde la media es suspenso. Y por eso SG lo captó como el mayor desempeño de ronda única en majors en seis años.

Caso Rahm Oakmont 2025: cuando el putt tumba todo lo demás

Si el caso Burns es un ejemplo de desempeño integral sobresaliente en una ronda, el caso Rahm es el ejemplo opuesto y probablemente más instructivo: un jugador top del mundo perdiendo un torneo por una sola categoría mientras gana las otras tres. Oakmont 2025, tercera ronda. Rahm acabó el torneo T7 a 5 golpes de Spaun, empatado con Scheffler como mayores ganadores de majors del top final. Pero el análisis ronda a ronda muestra por qué no estuvo más cerca.

Rahm llegó al US Open 2025 tras una racha de 21 top-10 consecutivos en LIV Golf — excluyendo su retirada por lesión en Houston 2024. Tras la primera ronda con un 69 estaba como favorito post-jornada en SuperBook con cuota +500. El viernes firmó 75 y su cuota se fue a +2500. Caída de cinco escalones en pricing por una sola ronda. ¿Qué había cambiado entre el jueves y el viernes en términos de SG? El juego largo seguía ahí, más o menos; el putt se había caído.

En la tercera ronda el patrón se hizo más evidente. Rahm perdió más de 1,3 golpes con el putt, SG Putting negativo, mientras ganaba +1,63 con los hierros, SG Approach sólidamente positivo. Haciendo la suma aritmética de las cuatro categorías — y las otras dos, OTT y ARG, estaban por encima de cero — su SG Tee to Green fue claramente positivo. Solo el putt le impidió tener una ronda del top 5 del field. Sus propias palabras al acabar la jornada lo dejaron claro: «no metí un solo putt, he jugado bien desde el tee, bien con los hierros, pero no puedes ganar en Oakmont si fallas los putts que tienes que meter».

Para quien apuesta hay aquí tres lecciones simultáneas. La primera: los greens de Oakmont descalificaban a cualquier jugador con putt frío ese año, por bueno que fuera su juego largo. Un SG Putting negativo de 1,3 golpes en una sola ronda equivale a tirar por la borda el trabajo de 17 hoyos bien jugados. La segunda: el mercado reacciona rápido a estos números. La cuota +500 pasó a +2500 en 18 hoyos. Si tu convicción sobre un jugador se basa solo en forma reciente y no en SG ajustado al campo, estás llegando tarde. La tercera: Rahm acabó T7 a pesar de todo. El talento sostiene incluso en rondas malas. Eso es lo que explica por qué sigue siendo apuesta válida en majors aunque la varianza del putt lo machaque en rondas concretas.

Rahm en Oakmont es el caso de estudio perfecto para argumentar por qué SG Total, y no solo SG Tee to Green, es la métrica a seguir cuando apuestas a ganar un major. Puedes ser el número uno del Tour en todas las categorías del juego largo y perder el torneo si tres días seguidos el putter no responde. Ningún modelo cuantitativo moderno ignora esa lección.

Una nota para el lector español. Rahm es el único español ganador del US Open, Torrey Pines 2021. Eso le da una prima emocional en el mercado ibérico que conviene descontar a la hora de apostar. Cuando el mercado local empuja cuotas hacia abajo porque el apostante nacional pone dinero por motivos extradeportivos, ahí suele desaparecer el valor. Apostar a Rahm en majors puede tener sentido por SG y por historial; no debe tenerlo por bandera.

Strokes Gained frente a las estadísticas tradicionales

Un apostante que conocí me mostró hace un par de años su hoja de análisis para The Open. Tenía cinco columnas por jugador: Fairways Hit %, Greens in Regulation %, Putts per Round, Scrambling % y Driving Distance. Perfectamente organizada, con filtros, con medias. Todo Excel. Le pregunté si añadía SG en alguna parte. Me dijo que no, que le parecía complicado. Ese apostante lleva tres años perdiendo dinero constante en majors. No digo que la causa sea esa, pero tampoco digo que no.

Las estadísticas tradicionales tienen un problema común: agrupan bajo la misma etiqueta desempeños muy distintos. Fairways Hit % te dice qué porcentaje de veces encontraste la calle desde el tee en hoyos donde se pueden encontrar, pero no te dice desde qué distancia ni en qué tipo de calle. Un jugador con 55% de fairways hit que aún así ataca los greens bien desde el rough puede ser perfectamente competitivo en US Opens. Otro con 70% de fairways hit que no saca ventaja desde el medio puede ser mediocre. Las dos cifras son iguales en apariencia y dicen cosas opuestas.

Greens in Regulation tiene el mismo vicio. Te dice si llegaste al green en los golpes reglamentarios, pero no desde dónde, ni dejando la bola cerca o lejos del palo. Un jugador que llega al green dejando la bola constantemente a 3 metros del palo está ganando SG Approach por encima del promedio; otro que llega al green dejando la bola a 15 metros está perdiéndolo. En ambos casos el stats tradicional registra «green hit». Para un torneo donde un metro de diferencia en aproximación puede valer medio golpe en el marcador final, esa ceguera de las estadísticas clásicas es cara.

Putts per Round es tal vez el más engañoso. Un jugador con pocos putts por ronda puede tener esa cifra precisamente porque falla muchos greens y hace chips cortos que acaban cerca del hoyo — solo necesita un putt para meter la bola. Otro jugador con muchos putts por ronda puede tenerlos porque llega al green desde lejos y queda con patadas largas difíciles. El primero puede estar jugando peor que el segundo en juego corto y putt combinados, y aún así salir mejor en la estadística tradicional.

SG no elimina del todo estos problemas — ningún modelo es perfecto — pero los reduce sustancialmente porque mide relativo a benchmark desde cada posición exacta del campo. La pregunta deja de ser «cuántos fairways encontró» y pasa a ser «cuánto ganó respecto al jugador promedio desde el tee en estos hoyos concretos». Esa diferencia conceptual es enorme.

Eso no quiere decir que las estadísticas tradicionales no sirvan para nada. Sirven como descripción general del estilo de un jugador — bomber, fairway finder, putter clutch — y para conversaciones rápidas con otros seguidores. Pero no deben ser el input principal de ninguna decisión de apuesta seria en majors. Si estás haciendo análisis cuantitativo sin SG en el stack, estás haciendo análisis incompleto.

Para quien empieza, el umbral práctico. Mis primeros seis meses de uso de SG fueron de caos: demasiadas categorías, demasiada variación entre torneos, demasiadas medias ajustadas por dificultad. Ahora lo que hago es simple. Miro SG Total últimas 12 rondas ajustado a field, SG Approach por separado — porque pesa mucho en majors — y comparo con el ranking implícito del mercado. Tres inputs, quince minutos de trabajo por jugador candidato. El resto es marketing.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia SG Putting de los putts por ronda tradicionales?

Los putts por ronda cuentan cuántas veces pateaste, sin importar desde qué distancia ni con qué dificultad. SG Putting mide cuántos golpes ganaste o perdiste respecto al promedio del Tour desde cada distancia concreta: un putt de 2 metros tiene un benchmark distinto al de 8 metros. Así, un jugador puede tener menos putts por ronda que otro simplemente porque falla más greens y hace chips cortos, pero peor SG Putting. La métrica tradicional mezcla señal con ruido; SG Putting separa lo que realmente aporta el putter de lo que aporta el juego corto.

¿Dónde encuentro datos de Strokes Gained actualizados?

La fuente oficial es la sección de estadísticas del PGA Tour, que publica SG OTT, Approach, Around the Green, Putting y Total por jugador y temporada, basadas en el sistema ShotLink. Para análisis más granulares existen portales especializados — DataGolf, GolfStats y similares — que calculan medias ajustadas por dificultad de field, útil cuando quieres comparar jugadores que juegan circuitos distintos. El libro de Mark Broadie, ‘Every Shot Counts’, sigue siendo lectura de referencia para entender cómo se construyen los números.

¿Funciona Strokes Gained para jugadores de LIV Golf?

Parcialmente. LIV Golf no tiene integración completa con ShotLink, así que los datos SG oficiales del PGA Tour no incluyen rondas de LIV. Eso supone un agujero de información para jugadores que compiten mayoritariamente allí, como Rahm desde finales de 2023. Los modelos serios ajustan incorporando datos de LIV estimados o proyectados, pero con menos precisión que para jugadores 100% PGA. Para apuestas en majors — donde PGA y LIV coinciden — la información histórica de los LIV antes de 2023 sigue siendo válida y proporciona una base razonable.

¿Qué categoría de SG pesa más en un US Open?

Históricamente SG Approach y SG Tee to Green son las que mejor correlacionan con top 10 final en US Opens. Los campos del torneo — Oakmont, Shinnecock, Pinehurst, Winged Foot — penalizan errores de aproximación con greens elevados y rough denso; quien no ajusta con los hierros no tiene opción. SG Putting importa y a veces decide el ganador — como en Oakmont 2025 — pero es la categoría con más varianza ronda a ronda y por tanto la menos predictiva para outrights pre-torneo.

Creado por la redacción de «Apuestas us Open Golf».

Apuestas de golf legales en España: DGOJ, licencias y cifras

Guía del marco regulatorio DGOJ para apuestas de golf en España: GGR, operadores con licencia,…

Cuotas US Open Golf: formato, probabilidad implícita y valor

Aprende a leer las cuotas del US Open en formato decimal y americano, calcular probabilidad…

Oakmont y Shinnecock: claves de campo para apostar al US Open

Análisis de los campos del US Open: Oakmont 2025 y Shinnecock Hills 2026. Par, yardas,…