Oakmont Country Club: 120 años del examen más exigente del golf

Updated julio 2026
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Panorámica de Oakmont Country Club con los Church Pews y greens rápidos característicos

Un campo diseñado para ser incómodo

Hay una anécdota atribuida a Henry Fownes, el hombre que diseñó Oakmont en 1903, que resume la filosofía del campo: «Un putt fallado debe ser un golpe perdido para siempre». Esa idea — que el castigo por un error no debe tener vuelta — se tradujo en un campo donde los greens son más rápidos que los de cualquier otro, los búnkeres más profundos de lo recomendable, y el rough más alto de lo justo.

Oakmont cumple esta temporada 123 años desde su inauguración. En ese tiempo ha acogido el US Open diez veces, récord histórico del torneo. La décima edición, en 2025, fue la de J.J. Spaun — el ganador más improbable de esa lista, con cuota pre-torneo de 150/1 y un putt de 64 pies en el hoyo 18 para sellar la victoria.

Ningún campo ha albergado más US Opens. Ningún campo ha definido con más fuerza qué significa «el major más duro del mundo». Y pocas historias del deporte son tan específicas a un espacio físico concreto como la de Oakmont y sus 120 años de narrativas, rivales épicos y escenas memorables.

Fundación 1903: Henry Fownes y una visión

Henry Clay Fownes era un industrial del acero de Pittsburgh, amateur competitivo del golf, que compró los terrenos en 1903 con la idea específica de crear el campo más difícil posible. No un campo para disfrute recreativo, no un campo turístico, no un campo pensado para que los socios del club firmaran buenos scores. Un campo duro, puro, con filosofía de examen permanente.

Fownes diseñó el campo personalmente, con ayuda de su hijo William. Ninguno era arquitecto profesional — eran golfistas apasionados que creían saber qué hacía falta para desafiar a los mejores. El resultado inicial era un campo con 350 búnkeres, fairways muy estrechos, greens elevados con caídas de tres y cuatro pies, y rough sin compromiso.

La filosofía Fownes tenía algunos principios concretos. Primero: el error debe ser castigado inmediatamente. Segundo: el jugador debe decidir cada golpe con lógica, no por costumbre. Tercero: el juego alrededor del green debe exigir recursos que un jugador medio no tiene. Todos esos principios se materializaban en elementos físicos del campo.

A lo largo del siglo XX, Oakmont mantuvo su identidad pese a cambios inevitables. El número de búnkeres se redujo a unos 200 (todavía anómalamente alto), los fairways se ensancharon marginalmente para permitir field modernos de 156, y el ritmo de los greens se mantuvo — llegando al Stimpmeter 15 en preparación para US Opens, frente a los 12-13 habituales en el PGA Tour.

Los diez US Opens en Oakmont

El primer US Open en Oakmont fue en 1927. Ganó Tommy Armour tras un playoff a 18 hoyos contra Harry Cooper. La edición marcó el inicio de una tradición: Oakmont como campo de separación entre los buenos y los excepcionales.

Ben Hogan ganó allí en 1953, uno de los cuatro US Opens de su carrera. Jack Nicklaus ganó su primer major en Oakmont 1962, derrotando a Arnold Palmer en un playoff épico — Palmer era el favorito local, Nicklaus el joven rival que comenzaba a marcar su época. Esa final puso a Oakmont en el mapa del folclore golfístico moderno.

Después vinieron Johnny Miller (1973 con el célebre 63 final, una de las rondas más famosas del golf), Larry Nelson (1983), Ernie Els (1994), Angel Cabrera (2007), Dustin Johnson (2016) y finalmente Spaun (2025). Cada una de esas ediciones dejó su firma en el campo y contribuyó al mito de Oakmont.

El patrón que emerge tras diez ediciones: Oakmont casi nunca premia al favorito absoluto. Requiere paciencia, precisión y acceso excepcional al putt. Spaun ganó con -1, único jugador bajo par. Johnson ganó con -4 en 2016. Cabrera ganó con +5 en 2007. Los scores totales reflejan un campo que se niega a rendirse al juego moderno.

Los Church Pews y los búnkeres

El elemento más icónico de Oakmont son los Church Pews, un complejo de búnkeres con forma de bancos escalonados entre los hoyos 3 y 4. Siete franjas paralelas de búnkeres, con bordes de césped entre cada una, que castigan con dureza máxima a cualquier drive que salga del camino correcto.

Los Church Pews no son solo decorativos. Son funcionales: su profundidad y su diseño obligan al jugador que cae allí a jugar el siguiente golpe a seguridad — prácticamente siempre de vuelta a fairway — antes de poder atacar el green. Eso convierte un drive mal pegado en un bogey casi inevitable.

Pero los Church Pews son apenas la parte más famosa del sistema de búnkeres. Oakmont mantiene cerca de 200 búnkeres en total, distribuidos por los 18 hoyos con lógica estratégica rigurosa. Muchos están posicionados en áreas donde el jugador racional no querría atacar, pero el viento o una decisión emocional puede llevarlo.

Los búnkeres de Oakmont tienen además arenas particularmente pesadas, lo que complica aún más la recuperación. Un jugador que cae en un búnker de greenside no solo pierde distancia — pierde control sobre la trayectoria del siguiente golpe, y muchas veces sobre la propia ejecución técnica.

La restauración Gil Hanse de 2023

Oakmont recibió una restauración integral en 2023, dos años antes del US Open 2025, a cargo del arquitecto Gil Hanse. Hanse es uno de los diseñadores contemporáneos más respetados — también responsable del campo olímpico de Río 2016 y de restauraciones en campos como LA Country Club — y su trabajo en Oakmont tenía objetivo claro: recuperar elementos originales perdidos con décadas de ajustes.

La restauración Hanse incluyó recuperación de líneas originales de búnkeres, reducción marginal de árboles que habían crecido alterando el diseño original (Oakmont se concibió casi sin árboles, y durante el siglo XX fue invadido por vegetación que Hanse trabajó para reducir), ajuste de tees para adaptar a la distancia moderna, y renovación de sistemas de drenaje y riego sin alterar la identidad del campo.

El resultado fue un Oakmont reconocible pero ajustado para el juego profesional de 2025. El US Open 2025 demostró que los cambios funcionaban: el campo mantuvo su identidad agresiva, ningún jugador lo dominó claramente, y Spaun ganó con un score que hubiera sido competitivo en cualquiera de las ediciones anteriores.

«Oakmont se autodefine como ‘el examen definitivo del golf de campeonato’; el par 70 ofrece uno de los test más duros del golf», resumía Sky Sports en su guía del torneo 2025, citando la propia descripción institucional del club. Esa autodescripción no es autocomplaciente: los números la sostienen. El slope del campo en su versión completa alcanza 155 con promedio de resultados 77,5 — solo 19 de cada 16.000 campos rated en Estados Unidos están en ese nivel de dificultad.

Legado y premios arquitectónicos

Oakmont ha recibido prácticamente todos los reconocimientos del sector arquitectónico golf mundial. Top 10 permanente en los rankings de Golf Digest, Golf Magazine y otras publicaciones. Inclusión automática en cualquier lista de «100 mejores campos del mundo» y en «top 10 de Estados Unidos».

Pero más allá de los premios editoriales, el legado real de Oakmont es filosófico. Ha establecido — y mantenido durante 120 años — un estándar de dificultad que pocos campos osan igualar. Ha servido como referencia para diseñadores posteriores que buscaban construir tests similares. Ha influido en cómo la USGA concibe el setup de sus majors, desde 1927 hasta 2025.

El campo mantiene una cultura de exigencia. No permite «campos fáciles» para socios durante la semana y «campos difíciles» para US Open. Oakmont es Oakmont siempre, y los socios del club tienen la reputación de ser algunos de los jugadores más curtidos del golf amateur americano precisamente porque viven con ese setup cada fin de semana.

El próximo US Open en Oakmont se espera para finales de la próxima década — la USGA no ha publicado fecha específica, pero los ciclos de rotación sugieren una edición hacia 2033-2035 tras las programadas en Shinnecock 2026 y otras sedes intermedias. Quien haya visto Oakmont en 2025 o en años anteriores sabe que volver al campo siempre significa volver al mismo examen exigente, refinado por el tiempo pero inalterado en su esencia. Para contextualizarlo como parte del circuito completo, recomiendo mi artículo sobre los campos del US Open y cómo leerlos.

¿Cuántos US Opens ha acogido Oakmont?

Oakmont Country Club ha acogido el US Open diez veces, récord histórico del torneo entre todos los campos sede. Las ediciones fueron 1927, 1935, 1953, 1962, 1973, 1983, 1994, 2007, 2016 y 2025. Ningún otro campo en Estados Unidos ha superado esa cifra, y la USGA considera Oakmont como una de las sedes rotativas permanentes de su calendario de majors.

¿Cuándo acogerá Oakmont el próximo US Open?

La USGA no ha publicado fecha oficial para el próximo US Open en Oakmont. Los ciclos de rotación recientes sugieren una edición hacia 2033-2035, tras las programadas en Shinnecock 2026 y otras sedes intermedias ya confirmadas. Tradicionalmente, Oakmont vuelve al calendario del torneo cada 8-12 años, manteniendo su estatus como una de las sedes recurrentes del major estadounidense.

Creado por la redacción de «Apuestas us Open Golf».

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